Encuerando: “Get Out”

La opera prima de Jordan Peele en la era post-Obama revoca en la historia de Chris, (Daniel Kaluuya) un joven fotógrafo afroamericano que es invitado por su novia caucásica, Rose Armitage (Allison Williams), a conocer a sus aristocráticos padres durante un fin de semana en los suburbios.

Uno podría pensar, erróneamente, que la película se trata de una apología al film de Stanley Kramer de 1967 ‘‘Guess Who’s Coming To Dinner’’ haciendo comentarios modernos acerca de las relaciones interraciales en Norteamérica, pero más bien para un episodio de la dimensión desconocida.

La exquisita y encantadora Rose quiere disipar las preocupaciones de novio sobre la familia que no lo conoce, cinco meses después de iniciar su relación. Chris ansioso por la recepción de sus cuasi suegros Dean (Bradley Whitford), un neurocirujano y Missy (Catherine Keener) que se dedica a la hipnoterapia.

Dean elabora algunos comentarios malhumorados, tratando de convencer a Chris de que él y su esposa son políticamente liberales, y no racistas. La atmósfera se vuelve cada vez más ominosa y lúgubre, ya que nos encontramos con los empleados de la familia con aspecto de zombis – el ama de llaves Georgina (Betty Gabriel) y Walter (Marcus Henderson), afroamericanos – y el corrosivo e impredecible hermano de Rose Jeremy (Caleb Landry Jones).

A medida que la visita avanza, Chris se encuentra el centro de atención en una reunión supuestamente anual en la casa, a la que asistía una multitud de amigos ricos, blancos y ancianos de la familia en donde varios muestran un extraño, intenso interés en Chris, su raza y su físico.

Mientras la película se desenvuelve, el ambiente se torna cada vez más siniestro hasta el punto donde el nerviosismo e incertidumbre se vuelven casi palpables. A medida que pasa el tiempo Chirs se siente más y más desconfiado, entretando los Armitage se presentan más y más perversos.

Peele equilibra hábilmente el histerismo existente que Chris ya siente. Durante gran parte de la película, la audiencia no está segura de lo que realmente es verdad y la revelación es emocionante, sorprendente y perturbadora de muchas maneras.

Un aspecto de la difícil situación de Chris consiste en apartarse forzosamente de la realidad a través de la hipnosis, desapareciendo por el suelo en un oscuro mundo inferior al que el personaje de Keener llama ‘‘el lugar hundido’’. Visualmente, es una reminiscencia de esa trampa alquitranada en Jonathan Glazer’s Under the Skin. Pero este préstamo funciona debido a la cruda conciencia política de la película: se convierte en una imagen flotante y agitada de ser impotentemente arraigada por la hegemonía blanca.

Todo lo que has escuchado de la película es cierto, Get Out: es una película de terror magistralmente hecha que construye su amenaza escalofriante lentamente y no se revela hasta que es demasiado tarde para resistir. Además, Peele parece consciente de clichés de horror y los evita donde quiera que pueda. En esos mismos momentos en que la audiencia estará pensando en “salir”, Chris también lo hará. Cuando el público no está seguro de a quién confiar, Chris también lo es. La lógica y cuidadosa construcción de Get Out se suma al realismo general y la emoción de esta única película de terror.

Se nos presenta una premisa única y desafiante con un final que es sorprendente, pero también muy inquietante. Sus méritos como comentario socialmente consciente sobre la raza tampoco pueden subestimarse. Dicho esto, Peele es tan hábil en la escritura y dirección de este trabajo que Get Out nunca se siente ‘‘predicador’’ o pesado. En todo momento, se trata de una hábil película de terror que vale la pena observar.

 Sin lugar a dudas los 114 minutos de la cinta son enteramente disfrutables y además que deja mucho a reflexionar después que acaba. Hoy día el género de terror ha sufrido declive pero de vez en cuando aparece algo refrescante que nos hará sentir fuertes emociones y precisamente eso es lo que hace Get Out.

  Recomiendo encarecidamente a todos a disfrutarla, no se arrepentirán. 


Rec: 8/10 “un cromo de película”